Con la llegada del año 2026, los futuros jubilados estrenarán una modificación relevante en la forma en que se calcula la pensión contributiva en España. Se trata de un cambio en el método de cálculo que permitirá, por primera vez, desechar los dos peores meses de cotización dentro de los últimos 27 años de vida laboral. Esta innovación busca reducir la influencia de meses de cotización particularmente bajos, que anteriormente podían afectar negativamente a la cuantía final de la pensión.
Contexto y motivo del cambio en el cálculo de la pensión
Desde la aprobación en marzo de 2023 de la reforma de pensiones, se ha establecido un proceso progresivo para modificar los criterios de cálculo de las pensiones contributivas en España. La principal finalidad de esta reforma es evitar que meses de cotización con niveles excepcionalmente bajos -debidos a periodos de desempleo, reducciones de jornada, o cotizaciones mínimas- penalicen demasiado la base reguladora que determina la cuantía de la pensión.
Hasta ahora, el método predominante consistía en calcular la base reguladora con las cotizaciones de los últimos 25 años, es decir, 300 meses. Sin embargo, la modificación introduce un sistema complementario que, de forma progresiva, permite eliminar los dos peores meses (o en la práctica, dos peores años de cotización si consideramos un análisis anual) en los últimos 27 años cotizados, una estrategia que se irá implantando con un despliegue gradual hasta el año 2037.
¿Cómo funciona el nuevo cálculo? ¿Qué cambios inmediatos se producen en 2026?
Paralelismo de métodos y elección del más beneficioso
Para los trabajadores que se jubilen en 2026, la Seguridad Social aplicará de forma automática y simultánea los dos métodos de cálculo:
- El método tradicional: basándose en las cotizaciones de los últimos 25 años (300 meses).
- El método con descarte: eliminando los dos peores meses de cotización en los últimos 27 años (equivalentes a 304 meses). Este nuevo método, en su primer año de implementación, contempla descartar dos meses, pero en el próximo será capaz de desechar hasta cuatro meses y así sucesivamente.
Finalmente, la Seguridad Social seleccionará automáticamente la opción que favorezca más la cuantía final de la pensión, garantizando así que el futuro jubilado reciba la máxima prestación posible según ambas variantes.
Ejemplo práctico
Supongamos que un trabajador cotiza de forma fluctuante, con meses de bajos ingresos o cotizaciones mínimas. Con la antigua fórmula, todos esos meses contarían sin discriminación. Sin embargo, con el nuevo cálculo, si en los últimos 27 años cotizados tiene meses con cotizaciones particularmente bajas, estas serán descartadas para determinar la base reguladora, beneficiando al jubilado.
¿Qué se espera para los años siguientes y el despliegue completo?
El proceso se irá intensificando con el paso de los años. En 2027, se podrán descartar los cuatro peores meses en los últimos 308 meses; en 2028, los seis; y así sucesivamente, sumando cuatro meses más cada año. La meta final, en 2037, será poder ignorar los 24 peores meses de cotización en los últimos 348 meses, o lo que es equivalente a los últimos 29 años de actividad laboral.
Este crecimiento en la capacidad de descarte pretende refinar aún más el cálculo, minimizando el impacto de cotizaciones mínimas en determinados meses que puedan perjudicar la cuantía final de la pensión. Además, la Seguridad Social realizará estos cálculos automáticamente y de oficio en cada jubilación, de modo que los beneficiarios no tendrán que realizar ninguna gestión adicional para aplicar esta mejora.
Implicaciones para los futuros jubilados y la percepción del sistema
Este cambio seguramente será percibido positivamente por quienes tengan meses o años con cotizaciones bajas, puesto que podrán optar por el método que les proporcione la mayor pensión. También refuerza la idea de que las reformas estructurales buscan hacer el sistema de pensiones más justo y resiliente ante fluctuaciones laborales de ciertos periodos complicados.
Asimismo, esta medida forma parte de una estrategia gradual que busca equilibrar la sostenibilidad del sistema con la protección de los derechos de los jubilados, a la vez que internaliza una lógica de gestión proactiva de las cotizaciones y sus efectos a largo plazo.
Preguntas frecuentes
¿Qué meses se pueden desechar en 2026?
En 2026, quienes se jubilen podrán descartar los dos peores meses de cotización en los últimos 27 años, es decir, dentro de los últimos 304 meses cotizados.
¿Qué ocurre si cotizo meses con ingresos bajos o en negro?
El nuevo método busca reducir el impacto de meses con cotizaciones mínimas o bajas, ya que estos serán descartados en el cálculo, mejorando potencialmente la base reguladora si se cumplen los requisitos.
¿El sistema se mantendrá igual en el futuro?
No, la reforma contempla una implantación progresiva en la que, en 2037, se podrán descartar 24 meses en los últimos 27 años, con mayores beneficios para quienes tengan cotizaciones irregulares o meses con cotización mínima.
¿A quién beneficia principalmente este cambio?
Principalmente, a los trabajadores con cotizaciones fluctuantes o que hayan experimentado meses con cotizaciones mínimas, ya que podrán aprovechar la opción del descarte para mejorar su base reguladora.
En conclusión, el año 2026 marca un avance en la reforma de pensiones en España, permitiendo que los futuros jubilados obtengan una pensión más justa y ajustada a su trayectoria laboral, minimizando la influencia de meses desfavorables en su base reguladora.