Belén Rueda y Belén Écija convirtieron su reciente visita a El Hormiguero en uno de los momentos televisivos más comentados de la semana. El dúo de madre e hija acudió al popular programa nocturno para promocionar su próxima película de terror El Vestido, que llegará a los cines el 13 de febrero de 2026. Sin embargo, lo que presenciaron los espectadores fue mucho más que una simple parada promocional. Fue una conversación cercana, entretenida y por momentos inquietante sobre el miedo, el cine y el vínculo único que comparten tanto dentro como fuera de la pantalla.
Su química natural, sus bromas espontáneas y las revelaciones detrás de cámaras crearon una combinación irresistible de humor y suspense que cautivó a Pablo Motos y a la audiencia.
Una película de terror que toca lo personal
El Vestido, dirigida por Frank Ariza y Jacob Santana, narra la historia de una madre y una hija que intentan reconstruir sus vidas tras un divorcio complicado. Ambas se mudan a una casa marcada por sucesos trágicos del pasado, solo para descubrir que entre esas paredes se esconden algo más que recuerdos dolorosos. A medida que los fenómenos extraños se intensifican, crece la paranoia y la línea entre protectora y amenaza comienza a difuminarse.
La película se apoya en elementos clásicos del género, sótanos oscuros, áticos que crujen, figuras espectrales y niños inquietantes, pero ancla el terror en una realidad emocional muy reconocible. Lo que hace especialmente interesante a El Vestido es que Rueda y Écija interpretan a madre e hija también en la ficción, reflejando su relación real. Esa autenticidad añade una capa extra de intensidad emocional a la historia.
Durante la entrevista, Rueda describió el filme como el “plan perfecto para la noche antes de San Valentín”, proponiendo al público una alternativa escalofriante a las tradicionales citas románticas. La película promete tensión psicológica y sustos sobrenaturales, posicionándose como uno de los estrenos españoles de terror más esperados del año.
Una pasión compartida por el miedo
Desde el momento en que pisaron el plató de El Hormiguero, quedó claro que ambas actrices sienten un amor genuino por el cine de terror. Incluso enseñaron con humor a Pablo Motos los distintos tipos de gritos necesarios en este género, desde alaridos breves de dolor hasta chillidos prolongados diseñados para helar la sangre.
Belén Écija bromeó sobre el perfeccionismo interpretativo de su madre, revelando que en una escena llegó a sugerir que le ataran las manos porque gesticulaba demasiado. Rueda respondió entre risas recordándole el consejo que suele darle: “Actúa con los ojos, no con las palabras”.
Ese intercambio resume a la perfección su dinámica. Existe mentoría, sí, pero también humor, confianza y admiración mutua. Rueda, con décadas de experiencia en cine y televisión, aporta disciplina y guía. Écija suma energía joven y una mirada fresca. Juntas forman una alianza creativa que se percibe natural y sincera.
Sustos inesperados durante el rodaje
Aunque las películas de terror buscan asustar al público, a veces los momentos más impactantes ocurren de manera inesperada durante el rodaje. Rueda contó que, en plena filmación de El Vestido, una ventana estalló de forma imprevista, provocando un susto real en todo el equipo. El pánico no estaba en el guion, pero la reacción fue auténtica y demostró que el miedo más verídico no siempre puede ensayarse.
Este tipo de incidentes refleja la intensidad de los rodajes de thrillers psicológicos. Los directores intentan crear entornos inmersivos para que los actores conecten con el temor de sus personajes. Esa atmósfera puede potenciar las interpretaciones, pero también exige una enorme confianza entre todos los implicados.
Para madre e hija, atravesar juntas situaciones de tensión seguramente reforzó aún más su vínculo.
El recuerdo de un susto legendario en El Orfanato
Uno de los momentos más recordados de la entrevista llegó cuando Rueda evocó una experiencia vivida durante el rodaje de El Orfanato, el clásico de terror de 2007 dirigido por J.A. Bayona. En una escena, su personaje llevaba una escayola falsa que limitaba sus movimientos. Tras largas horas de grabación, el cansancio la venció y se quedó dormida brevemente en el set.
Bayona aprovechó la ocasión para acercarse sigilosamente y golpear dos tablas de madera justo delante de su rostro. El estruendo la despertó con un sobresalto auténtico que terminó formando parte del montaje final.
“¡Podría haberme dado un infarto!”, comentó Rueda entre risas, aunque admitió que el recuerdo aún le produce escalofríos. Ese instante espontáneo se convirtió en parte de la historia del cine español, demostrando cómo la autenticidad puede elevar una escena.
Su capacidad para mostrarse vulnerable, incluso en circunstancias inesperadas, ha sido siempre una de sus grandes fortalezas como actriz.
Un estreno llamado a destacar
El cine de terror español ha ganado prestigio internacional por su capacidad de combinar profundidad psicológica y atmósferas inquietantes. El Vestido parece dispuesta a continuar esa tradición. Al unir elementos clásicos del género con una narrativa emocional y la química auténtica de sus protagonistas, la película se perfila como uno de los estrenos destacados de 2026.
La repercusión de su paso por televisión ha incrementado la expectación. Sus historias del rodaje, su complicidad y su sinceridad han generado un entusiasmo genuino que trasciende cualquier campaña publicitaria.
A medida que se acerca el 13 de febrero, crece la curiosidad por ver cómo esta pareja real transforma su conexión en terror cinematográfico. En una industria donde la autenticidad es cada vez más valorada, Belén Rueda y Belén Écija ofrecen algo poco común: una relación verdadera envuelta en suspense. Y si su paso por El Hormiguero es un anticipo, El Vestido no solo promete asustar, sino también recordar que los lazos más fuertes pueden resistir incluso las historias más oscuras.